TROFEOS

Ante la fiebre de premiaciones, el escritor uruguayo propone galardones a las Manos Limpias, a la Honestidad Involuntaria, a la Impunidad del Poder, entre otros.

Eduardo Galeano

En La Jornada, contraportada y pág. 58, Sociedad y Justicia, viernes 1 de marzo 2002.

  1. A pesar de los terroristas que nacen, con cierta frecuencia, en sus sagradas arenas, Arabia Saudí es principal bastión de Occidente en Medio Oriente.

Una monarquía democrática: cada día vende a Estados Unidos un millón y medio de barriles de petróleo, a precio bajo, y cada día le compra más armas, a precio alto, por 10 millones de dólares.

Una monarquía que ama la libertad : prohíbe los partidos políticos y los sindicatos, decapita o mutila a sus prisioneros al estilo talibán y no permite que las mujeres manejen automóviles, ni que viajen sin permiso del marido o del papá.

Desde mayo del 2000, Arabia Saudí es miembro de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

  1. Este reconocimiento internacional a los méritos de Arabia Saudí es miembro de la Comisión de Derechos humanos de sus 5 mil príncipes, me anima a proponer otras recompensas.

Bien se podría, por ejemplo, otorgar la Copa Mundial de la Democracia Representativa a la empresa petrolera Unocal, de Estados Unidos. Antes de conseguir empleo como presidente de Afganistán, el elegante Hamid Karzaid trabajaba para la empresa, y otro tanto hacía Zalmay Khalilzad, que ahora es delegado del gobierno de Washington en Kabul. La lluvia de misiles que barrió a la tiranía de los talibanes ha despejado el camino a la democracia representativa de los representantes de Unocal, que ya están empezando a concentrar su viejo proyecto: el gasoducto que permitirá la salida hacia Occidente del gas del mar Caspio, a través de territorio afgano.

  1. Numerosos candidatos tendría, un suponer, el galardón latinoamericano a las

Manos Limpias.

Un final cabeza a cabeza: muchos son los gobernantes que han cobrado caro los servicios prestados a sus países, en estos últimos años de la gran rifa de las privatizaciones.

A Raúl Salinas, hermano del que fue presidente de México, lo llamaba “señor Quince por Ciento”. Carlos Menem creó una Secretaría de Asuntos Especiales, para hacer efectivas sus comisiones.

El hijo del presidente Ecuatoriano Abdalá Bucaram hizo una fiesta para celebrar su primer millón. Con lo que se encontró en una de las cuentas de Vladimiro Montesinos, brazo derecho del presidente peruano Fujimori, se podía haber construido 500 escuelas.

Mientras fue alcalde de Managua y presidente de Nicaragua, Arnoldo Alemán, que vale su peso en oro, aumentó su fortuna de 26 mil dólares a 250 millones, según denunció su embajador ante la Unión Europea, que bien le conoce los negocios, ¿Sería para llevar a esto que Ronald Reagan desangró en larga guerra a uno de los países más pobres del mundo?

  1. También me atrevo a sugerir que se distinga a la empresa Daimler Chrysler con el trofeo a la Responsabilidad Social.

El año pasado, en el Foro de Davos, que es algo así como el Foro de Porto Alegre al revés, un directivo de Daimler-Chrysler pronunció el discurso más aplaudido. Junger Shrempp emocionó a la concurrencia exhortando a asumir “la responsabilidad social de las empresas en el mundo de hoy”. De hoy dijo. Al día siguiente, su empresa echó a 26 mil trabajadores.

  1. En tren de seguir las felicitaciones, creo que George W. Bush merece un premio a la Honestidad Involuntaria.

Como se sabe, el presidente de la humanidad tiene algunos problemas con la boca.

A pesar de los consejos de su mamá, a veces se le olvida masticar antes de tragar, y se atraganta con algún pretzel marca Enron. Y a menudo se enreda con las palabras que dice, y entonces dice lo que de veras piensa.

Sus dificultades de expresión actúan al servicio de la verdad. El 2 de marzo del año pasado, por poner un ejemplo, Bush declaró: “Quiero comunicar este equívoco mensaje al mundo: hay que abrir los mercados”.

Equívoco mensaje como bien dijo. En Estados Unidos, mercado cerrado, se han multiplicado por siete los subsidios agrícolas en los últimos cinco años. Y mientras tanto, en los países del sur del mundo, mercados abiertos, millones y millones de campesinos han sido condenados a vivir como caracol, que puede pasarse un año sin comer.

  1. El premio de la Impunidad del Poder tendría que ir a manos de la revista News-week .

Un par de meses después de la caída de las Torres, la revista ha publicado un artículo de su periodista estrella, Jonathan Alter, que sin pelos en la lengua recomienda la tortura. El periodista hace méritos desarrollando las ideas del presidente Bush, que en sus discursos había advertido: desde ahora, vale todo. Según el artículo la tortura es el método más adecuado para hacerle frente al enemigo en los tiempos que vienen.

El periodista no lo dice, por que no se dice, pero la guerra contra Satán y la guerra contra el terrorismo, no tienen nada de nuevo como coartadas para ejercer el terror del estado. Desde los verdugos de la Inquisición hasta los militares que aprendieron a torturar en la Escuela de las Américas, se sabe que la tortura no es muy eficaz para arrancar la información, pero es eficacísima para sembrar el miedo.

  1. El premio de Dinamismo de la Economía tendría que ser atribuido, me parece, a la industria del miedo

Ahora que se privatiza todo, también se privatiza el orden. La delincuencia crece y asusta. En el Brasil, por ejemplo, las empresas privadas de seguridad constituyen un ejercito cinco veces más numeroso que las fuerzas armadas. Sumando los empleados legales y los ilegales, llegan al millón y medio.

Este es el sector más dinámico de la economía en el país más injusto del mundo. Una aplicable cadena productiva: el Brasil produce injusticia que produce violencia que produce miedo que produce trabajo.

  1. Habría que colgar la Medalla al Mérito Militar en el pecho del jubilado Norberto Roglich.

Ocurrió en la Argentina a principios de este año. En plena guerra contra la gente, los bancos habían confiscado los ahorros. Roglich, jubilado, enfermo, desesperado se lanzó al asalto de una fortaleza financiera. En el puño apretaba una granada; – O me dan mi plata o volamos todos. La granada era de juguete, pero le devolvieron su dinero.

Después se marchó preso. El fiscal pidió de ocho a 16 años de cárcel: para él, no para el banco.

  1. Para mí no hay duda. El trofeo de Ciencias Sociales debe ir a manos de Catalina

Álvarez-Insúa. Ella ha definido la pobreza mejor que nadie:

-Pobres son los que tienen la puerta cerrada

Si se aplicará su criterio, habría que corregir los cálculos: los pobres son mucho más que los que las estadísticas confiesan.

Catalina tiene tres años de edad. La mejor edad para asomarse al mundo, y ver.

Publicado por eticadiaria

Reflexionando desde la realidad y para la realidad, una mirada a la Filosofía sin la exquisitez del lenguaje que nos aleja de la realidad

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