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El traje nuevo del emperador

Pensábamos que todo lo teníamos, que habíamos conquistado la creación, que nuestra tecnología, nuestras autopistas virtuales todo lo podían, el mundo al alcance de un “enviar”, las aplicaciones, teléfonos inteligentes( de hecho las televisiones, tabletas, relojes e incluso las casas son inteligentes, me señala mi otro yo en un alarde de conocimiento tecnológico sin precedente). Pero sucede que el “emperador “ va desnudo por la calle, a la vista de todos, como así, pues resulta que un virus puso en evidencia al “rey de la creación”. Veamos

Lo que ha quedado en evidencia en esta pandemia ( “nueva normalidad”, señala mi muy políticamente correcto otro yo, con cubrebocas y lleno de gel, como se debe) es lo mal preparados que estamos para enfrentar esta “realidad”.

No contamos con los sistemas de salud necesarios para enfrentar esta emergencia, no hay tecnología, ni infraestructura, ni los recursos humanos necesarios para enfrentarlos ( llámese médicos, enfermeras y personal del sector salud) no sólo en México sino a nivel mundial. Los llamados países del primer mundo están siendo superados por los contagios y las muertes. La situación de las vacunas está dentro de ese mismo tenor con la diferencia que pone en evidencia el abismo entre primer mundo y el tercero ( ¡Sálvese quien lo pueda pagar! Grita mi otro yo envuelto en su traje hazmat hecho de papel estraza y cartoncillo).

Las economías están tronando, el desempleo aumenta al tiempo que nos encerramos y cerramos diversas actividades productivas; el dilema es trabajo y me arriesgo a enfermar o me cuido, no salgo y no trabajo, si trabajo tengo dinero, si me enfermo no hay quien me atienda ( ¡Quédate en casa con rosario, crucifijo y agua bendita en vez de gel, encomiéndate al santo de tu devoción y aprieta las pestañas! Señala mi otro yo en su bunker anticovid retacado de papel de baño). Ok, el trabajo en casa es una solución para ciertos trabajos, pero no para todos.

La educación hace agua al no tener la capacidad de atender a los alumnos, es una falacia que los alumnos están aprendiendo, ese porcentaje de alumnos que estudia y aprende sin y a pesar de los maestros no tiene problema alguno con las clases en línea, yo lo digo por el común de nuestros mortales alumnos que necesitan de apoyo y guía para entender lo que las clases en línea les pide. Ser padre o madre no otorga en automático el título en práctica docente, planeación y demás tareas que los docentes enfrentan a diario en las aulas( y que decir de aquellos que mandaban a sus hijos a la escuela pues no sabían qué hacer con ellos en casa, me recuerda mi otro yo).

Se nos había vendido la idea de estar todos juntos, la socialización extrema ( festivales, conciertos, aglomeraciones de gentes por religión, política, cultura, música) estar conectados, somos seres gregarios que buscan otros yo para compartir, gozar, vivir ( muy amargositos señalamientos recalca mi otro yo desde debajo de la cama)

El emperador está expuesto, es vulnerable, el Covid 19 y sus mutaciones nos han hecho ver que estamos desnudos, que creímos tenerlo todo bajo control y que nada podía detenernos, hoy cada quien en su casa, bunker o cárcel familiar no hace sino suspirar por esos días ajenos de “nueva normalidad”, soñando con regresar a la “normalidad” sin saber que ya nada volverá a ser como antes.

Miedo

Hay días que no podemos, por más optimismo que nos inyectamos, bebemos o fumamos, negar que tenemos miedo, sí lo sé, vivir es temer, pero lo justo y necesario para conservarnos sanos y cuerdos ( normales, se dice normales, mi otro yo asomándose tras la taza de café). Pero ¿qué tanta dosis de miedo necesitamos? ¿No será mejor decir que necesitamos confianza en nosotros, en el prójimo, en la realidad que todos compartimos y vivimos? Está pandemia ha logrado sembrar el miedo en todos los confines del globo, se palpa en el aire, las calles vacías, el encierro, los hospitales saturados, las cifras de enfermos, probables enfermos, muertos y “curados”, no hace sino generarnos angustia, ansiedad y miedo.

El temor a lo desconocido, a lo que no podemos controlar, a lo que escapa de nuestros planes, es un destino ineludible morir, pero ¿morir así, sin vivir lo que tenía planeado? ¿Lejos de amigos, novios, amantes, familia? ( Ok, veo que estamos muy lúgubres, necesitas luz en tu vida, tomar más sol, deberías, aunque sea ponerte bajo el foco, me aconseja mi otro yo sirviéndose la tercera taza de la mañana). ¿ A dónde quiero llegar? Simple, hemos dejado que el miedo nos infecte, nos quite la esperanza, no digo que salgamos a infectarnos, olvidarnos de tapabocas, gel y medidas sanitarias como muchas personas temerosas lo hacen, quieren salir para demostrarnos y demostrarse que no tienen miedo. Por eso mi encono contra la sobreinformación, el rumor, esa doxa (opinión) que se nos vende como una posible verdad ( Fake news o falacia para que me entiendas mi estimado, dice mi muy actualizado otro yo, masticando granos de café, pues termino con la jarra de café).

Temor por contagiarnos, a contagiar, a enfermarnos, a no tener dinero para costearlo, no encontrar cama, morir, vamos sumando miedos, vamos aumentado las angustias, es un pánico constante, un terror primigenio, sabernos vulnerables. La fe ayuda, sin duda, los apoyos psicológicos, psiquiátricos y espirituales, incluso la red nos permite saber que no estamos solos, pero aún así lo más difícil a lo que nos enfrentamos es el miedo a estar con nosotros mismos, a no gustarnos, a no reconocernos, a vernos como realmente somos y ese es el peor enemigo que tenemos ante esta emergencia. “Conócete a ti mismo”, decía el oráculo en Delfos, a lo cual el maestro Heráclito contestaba “Difícil es el conocerse a sí mismo”, por eso estar encerrados con nosotros se torna aterrador, pues en la normalidad, hacemos todo lo posible por no conocernos, por no estar solos con nosotros mismos, por no vernos como en realidad somos.

Estamos rodeados ( ¿Estamos? Lo estarás tú, acota mi otro yo, buscando algún sobre de café soluble para curar su vicio) por el miedo a lo que sucede afuera y por lo que sucede dentro, en algunos casos compartiendo encierro con otros conocidos / desconocidos, llámese parejas, niños, familia y al estar con ellos las 24 horas nos damos cuenta que…tampoco los conocemos, que estamos acostumbrados a verlos en dosis, lo necesario para una “convivencia normal”, ellos también traen sus miedos y angustias, sobre todo los niños y los jóvenes tan acostumbrados a convivir con sus pares ahora están allí sin salir, sin poder ser ellos. Compleja situación, caldo de cultivo de enojos, incomprensión, tensión y a veces de violencia. Por ello hay que aprender a conocernos ( a nosotros y a nosotros mismos en relación a los que nos rodean), a perdonarnos ( a nosotros, a ellos), a amarnos ( a nosotros mismos, a nuestros familiares, parejas, amigos, hijos), sino cuando salgamos, todo seguirá igual o peor en este mundo,  y no habremos aprendido nada de estos tiempos oscuros.

El triunfo de la doxa

Es historia antigua, se remonta a los albores de la filosofía y el nacimiento de las ciencias, del conocimiento humano sobre la realidad que lo rodeaba y sus “misterios”. Se buscaba romper con la explicación teológica ( sacar a Zeus y dioses que le acompañaban de la ecuación, golpe de Estado contra ese “supuesto” origen divino y buscar una explicación más mundana más humana, señala mi otro yo enfundado en una playera donde se anuncia la muerte de Dios, Nietzsche dixit).

Es una vieja y añeja controversia, muy griega, muy occidental y eurocéntrica si lo quieren ver así: ¿la verdad está en la opinión (doxa) o en la ciencia (episteme)? Ese viejo dilema de filósofos, defensores de la verdad versus sofistas promotores de la opinión. Uno de los temas del diálogo Callicles, del maestro Platón y sus secuaces, donde se enfrentan ( de dos a tres caídas sin límite de tiempo, acota mi muy irreverente otro yo enfundado en máscara del Santo) a esos antecesores de los docentes que buscan enseñar la virtud previo pago de los servicios prestados. Al parecer hoy día asistimos al triunfo de la Doxa, de los “opinadores profesionales”, “influencers”, analistas, comentaristas, youtubers y demás fauna que habita el internet y áreas circunvecinas ( ¡otra vez desconfiando de las redes sociales y sus bondades¡, señala mi otro yo desde la tercera cuerda, mientras planea su siguiente lance mortal) pues todos ellos opinan y al hacerlo moldean, “influyen” en las personas que los ven, escuchan y  los siguen incasable y fielmente pendientes de su próxima entrada, video o trasmisión.

Ya no hay una verdad, sino diversas “verdades”( chicas o grandes depende del número de likes y seguidores, mi otro yo no se cansa de meter ruido mientras vuela sobre el respetable), es como ir a una feria donde se escucha mucha y muy diversa música, donde todos hablan al mismo tiempo y nadie escucha, miento escuchan lo que quieren oír, lo que los tranquiliza o los hace coincidir con sus miedos (mucho ruido y pocas nueces, cita mi otro yo). Es sano que ya no exista una verdad escrita en piedra, inamovible y eterna, pero el extremo en el que estamos nos lleva a…una cacofonía de opiniones que carecen de los requisitos mínimos para ser considerados verdad.

Es el problema de fondo, no saber diferenciar o peor aún asumir una opinión, sin comprobar, como “LA VERDAD” (así o más mayúsculas, señala mi otro yo ante la cuenta de tres del referi). Nos perdemos en el mar de las opiniones, teorías de la conspiración y falacias que llegan al abrir una ventana nueva.

Tal vez sea yo, pero me aterra pensar que las personas se quedan solo con el rumor, la media verdad o la opinión sesgada de los “comunicadores” express que no se detienen ante la mínima comprobación de sus “verdades” antes de emitirlas en el ciberespacio. Digo, para muestra basta este botón del Covid 19 y aquellos que aún no creen que sea una realidad mortal. Que se cura con buenas vibras, un tecito del mercado o enjuague bucal ( ¿No estás cayendo en lo mismo al escribir estás líneas? Apunta mi otro yo camino a los vestidores).

Tal vez sea la paranoia del filósofo o lo que sucede en aras de la desinformación que nos hace medir bajo la misma regla ese relativismo moral y epistémico que no depende de esa mínima comprobación con la realidad sino del carisma, del hashtag, twitter o like que son las nuevas maneras de comprobar si algo es verdadero o no. Vale la pena profundizar en ello.

De reggateon, rap, banda y otros demonios

¿No entiendo esa fascinación por el reggaetón, por el rap, por la banda, por toda esa música que hipersexualiza a la mujer, que la presenta como “carne” bailando alrededor del macho, del alfa, del príncipe pseudo hipermasculino, no entiendo porque las mujeres (al menos una gran cantidad de ellas me señala mi otro yo, muy féminas y empoderadas, consumidoras de dicha música, me señala) la escuchan , la bailan, la consumen y se dejan llevar por el “Flow”?

Puedo entender ese afán masculino por rodearse de un harem para compensar su vacío e inflar su ego de macho, varón y masculino. No entiendo por qué hay mujeres que se prestan para ello para ser el “atractivo visual”. ¿Porqué? No lo sé (mi otro yo señala que en los vídeos de mujeres “artistas” también hay “atractivo visual” masculino, la equidad de género señala mi “políticamente correcto” otro yo).  

Es decir que la carne vende ilusiones, fantasías sexuales, opio mental para masturbatorias pesadillas/fantasías que pueden o no desembocar en agresiones, acoso sexual, violaciones y asesinatos ( feminicidios dice mi otro yo, ya que el masculino es el género que controla el monopolio de la violencia homicida).¿No será que esa hipersexualizacion produce en sujetos desequilibrados mental o emocionalmente ( o ambos dos señala ese otro yo) falsas concepciones sobre la mujer real y la ficticia, no saben separar ficción de realidad? ( ¿no será envidia la tuya? Pregunta mi otro yo, sospechando sobre mis motivos al cuestionar dichos géneros musicales y los millonarios recursos que generan) . No lo sé, no lo creo. Será que aún se distinguir ficción de realidad, pero sé ver cómo seguimos cosificando al cuerpo humano, llámese hombre, mujer o quimera. Seguimos vendiendo “carne” al mejor postor. Según yo son solo dudas, preguntas al viento ( por eso no encajas en ningún lado, a los normales no les gustan tus “mafufadas “ y a los políticamente correctos no les quita el sueño tu falta de entrega “ciega” a la causa, señala mi otro yo, juez, jurado y ejecutor de mis argumentos y contraargumentos morales).

Somos lo que consumimos, fantasías para compensar…¿Qué? ¿Será que mi otro Yo tiene razón en dudar de mis motivos para cuestionar la música y sus mensajes de una sana relación entre la liberación de mi yo reprimido y lo que estos géneros me venden? Seguiremos indagando.

Eutanasia obligatoria / IV

Conclusión

El Holocausto judío tuvo su antecedente en el programa de Eutanasia obligatoria, incluso los médicos, administradores y personal de la SS, cambiaron su lugar de trabajo para integrarse a los nacientes campos de concentración en los territorios ocupados por el ejército alemán. Los métodos de gaseamiento fueron mejorados y superados con creces, de cientos a millones de “indeseables”, amparados en normatividad y leyes emitidas por un Estado en complicidad con la mayoría de su población. Por ello es hoy día difícil de hablar de eutanasia, debido a los excesos y abusos de un programa eugenésico, que más que buscar una “buena muerte”, buscaba eliminar a aquellos que no entraban dentro de su definición de ser humano.

REFERENCIAS BIBILOGRÁFICAS

1.- p. 32, Práctica y Ética de la eutanasia, Asunción Álvarez del Río, FCE,2005.

2.- P. 9 Los que sobraban

3.- p. 181-182, SS

4.- p. 24-25 los que sobraban

5.- P. 28- 29 los que sobraban

6.- P. 29 los que sobraban

7.- P. 189-190 SS

8.- . P. 191 SS

9.- p. 49 Los que sobraban

10.- P. 193-194 SS

BIBLIOGRAFÍA

Los que sobraban. Historia de la Eutanasia social en la Alemania nazi 1939-1945, Aly Götz, ed. Critica, España, 2014.

SS Una Historia nueva, Adrian Weale, Turner Noema, España, 2013.

Práctica y Ética de la Eutanasia, Asunción Álvarez del Río, FCE,2005.

Eutanasia obligatoria / III

Los improductivos

Las primeras víctimas del programa de eutanasia fueron niños. A partir del otoño de 1939 se ordenó a médicos y trabajadores sanitarios que hicieran un censo de todos los niños con síndrome de Down, micro y, macrocefalia, deformidades físicas graves (tales como falta de alguna extremidad o desarrollo anormal tardío neuronal/ cerebral y espinal), así como parálisis cerebral. Una vez censados, las historias médicas de estos niños – que iban desde recién nacidos hasta adolescentes- eran examinadas por tres “árbitros”: Werner Catel, director del departamento de pediatría de la Universidad de Leipzig, Hans Heinze, director del asilo de Brandeburgo-Görden, y Ernst Wentzler, reconocido pediatra. Cada uno cobraba doscientos cuarenta marcos al mes por este trabajo. Cuando los tres coincidían en un caso, el Comité del Reich para Enfermedades Hereditaria – un órgano secreto que dependía de la Cancillería del Reich- daba órdenes a las autoridades públicas médicas pertinentes para que ingresaran al niño en una clínica de la región. A continuación, se le mataba. 7

Había dos finalidades que perseguía el plan de la Eutanasia obligatoria del Tercer Reich: a) Purificar a la raza aria, librarla de todos aquellos que podían “degenerarla”, que su “genética defectuosa” evitaría la decadencia de los “superhombres” proclamados por el Führer, se buscaba salvar a nación alemana. b) Librar a la sociedad alemana de esos gastos onerosos e innecesarios por “personas” que nunca serían normales, no había lugar para esas bocas “improductivas”. No podía ser curados, no podía valerse por si mismos, eran una carga económica y emotiva que no podía permitirse.

En total se asesinó a unos seis mil niños entre 1939 y 1945 dentro del programa de eutanasia infantil, y algunas de estas muertes se produjeron después de la rendición incondicional de Alemania. 8

Fueron estos los antecedentes al exterminio, un conjunto de acciones “legales” amparadas por leyes raciales, todo se hizo de manera ordenada, primero se solicitaron las listas de los enfermos a las instituciones psiquiátricas, asilos y hospitales, donde se debía anotar padecimientos, tiempo que tenía el paciente en dicha institución, diagnóstico y saber si existía una relación cercana con familiares (eran visitados o no). Una vez recibidas las listas se acudía a las instituciones a recoger a los pacientes para ser “trasladados a centros especiales” donde recibirían cuidados adecuados a sus condiciones médicas. Al llegar a ellas se les “eliminaba de forma humana”, ya sea por medio de gas (monóxido de carbono en un principio), se les dejaba morir de hambre o se les enfermaba a propósito para que muriesen de causas “naturales”. Después se enviaban las cenizas ( se contaba con hornos crematorios en esos centros) junto con una carta avisando del fallecimiento de su familiar de diversas complicaciones.

LocalidadPeriodo de los asesinatosCifra de asesinados
Grafeneck (Reutlingen)enero a diciembre de 19409839
Ciudad de Brandeburgofebrero a septiembre de 19409772
Bernburg (Saale)octubre de 1940 a agosto de 19418601
Hadamar (Hesse)enero a agosto de 194110072
Hartheim (Linz)mayo de 1940 a agosto de 194118269
Sonnenstein (Pirna)junio de 1940 a agosto de 194113720
Total 70273

9

En el cuadro se muestran los lugares, fechas y número de víctimas del programa de Eutanasia. Cuando la población comenzó a darse cuenta del destino de sus familiares comenzaron a protestar e incluso a retirar a sus familiares de dichos centros para salvarlos, la Iglesia comenzó a protestar y a emitir sermones acusando a las autoridades de asesinato.  Hitler detuvo el programa pero era demasiado tarde, puesto que la meta asignada en un principio al programa T-4, se había cumplido, incluso excediendo los números originales (se planteó como meta 70 000 “eliminados”).

Al igual que el programa de eutanasia infantil, el asesinato de adultos incurables fue una actividad en todo momento fuera de la legalidad, que se llevó a cabo mediante engaños y subterfugios. En septiembre de 1939 el jefe médico del Reich, Leonardo Conti, había escrito a todos los asilos públicos y privados de Alemania pidiéndoles información estadística y una relación de los pacientes que (1) padecieran esquizofrenia, epilepsia, demencia senil, parálisis intratable, debilidad mental, encefalitis o mal de Huntington y fueran incapaces de hacer otra cosa que no fuera trabajo mecánico.; (2) pacientes que llevaran más de cinco años en el asilo, (3) enfermos mentales que hubieran delinquido, extranjeros nacionalizados alemanes e individuos “de raza extranjera”. Este último grupo merece especial mención, ya que el simple hecho de ser judío se imponía a cualquier consideración médica. Durante el primer año del T-4, 1940, prácticamente todos los judíos internados en asilos alemanes fueron asesinados. 10

Eutanasia obligatoria / II

El cuestionario

Hubo un cuestionario que se tomo como base para justificar el plan de Eutanasia de Hitler, el Dr. Ewald Meltzer, director de un centro de asistencia psiquiátrica, buscando contrarrestar la tendencia de la aplicación de métodos eugenésicos en su momento muy en boga en las décadas de los años 20 y 30. Meltzer había enviado la siguiente lista de preguntas a los padres de 200 niños que tenía a su cargo en el centro:

. “1.¿Daría su consentimiento, en cualquier caso, para un acortamiento indoloro de la vida de su hijo después de que un especialista constatase que es incurablemente tonto?”. Los que respondían negativamente a esta pregunta debían responder todavía a dos cuestiones secundarias: “2. ¿Daría este consentimiento solo en el caso de que ya no pudiera ocuparse de su hijo, por ejemplo, si usted falleciera? 3. ¿Daría su consentimiento solo si el niño padeciera dolores corporales y mentales agudos?”. La cuarta y última pregunta era la siguiente: “¿Qué responde su esposa a las preguntas 1 a 3?”. En una nota aclaratoria, Meltzer asegura a los padres que las preguntas se refieren a una situación hipotética: “Su hijo se encuentra hasta el momento sano y alegre. Si las preguntas anteriores le han causado alguna preocupación, le informo que, para su tranquilidad, los niños a los que aquí alimentamos seguirán disfrutando de los mismos cuidados escrupulosos que hasta hoy se les ha dispensado”. Y si en un futuro se promulgara una ley, proseguía Meltzer, “que permitiera acortar la vida de los niños en dicha situación, ello no sucedería sin la obtención del consentimiento paterno”. 5

Lo que el Dr. Metlzer no esperaba al recibir los cuestionarios contestados era la tendencia que mostraban lo que los padres de hijos con alguna discapacidad:

De los 200 encuestados, 162 devolvieron el cuestionario cumplimentado. De estos, el 73% (119) respondió afirmativamente a la primera pregunta y el 27 % (43), negativamente. Pero de los 43 padres- entre ellos algunos tutores – que escribieron un “no” detrás la primera pregunta (consentimiento “en cualquier caso”), sólo 20 respondieron también negativamente a las dos preguntas secundarias. Es decir, únicamente 10% de los encuestados se negaron de forma expresa y rotunda a consentir el “acortamiento indoloro de la vida” de su hijo bien atendido en el centro psiquiátrico.  6

Los resultados de la encuesta se retomaron para confirmar lo que los ideólogos nazis promovían, el deseo de los padres, de evitar el sufrimiento y los gastos que dichos pacientes provocaban en sus familias y en la sociedad alemana en general.

Eutanasia obligatoria / I

La Eugenesia en tiempos del Nacionalsocialismo

Uno de los ámbitos más controversiales de la ética y por consiguiente de la bioética tienen que ver con las nociones de vida y muerte. Hoy días los avances de la medicina y la tecnología nos permite, nos obligan a repensar y redefinir ambos conceptos, ambos límites.

La eutanasia es el acto o procedimiento, por parte de un médico, para producir la muerte de un paciente, sin dolor, y a petición de éste. 1

La eutanasia (la buena muerte = eu thanos) es uno de esos temas que aún causan controversia, que aún no son fácilmente digeribles. Cuando se discute el tema, los opositores a la misma esgrimen que al permitirla en ciertos casos podría llevarnos a la eliminación subjetiva de personas en una etapa de alguna enfermedad o con cierto grado de discapacidad (motriz, mental, etc.,).

Esto es debido a la aplicación de ciertos programas eugenésicos implementados en el régimen Nacionalsocialista en la Alemania Nazi. La obsesión por mejor la “raza aria”, por purificarla de esos excedentes “inútiles” (a los ojos del gran Reich) desembocó en el exterminio de niños, adultos por diversas enfermedades (tanto físicas como mentales, hereditarias o no).

Los asesinatos por eutanasia cometidos en Alemania entre 1939 y 1945 acabaron con la vida de aproximadamente doscientas mil personas. Para referirse a sus crímenes, los muchos implicados utilizaron eufemismos como redención, interrupción de la vida, muerte de gracia, muerte asistida o, precisamente, eutanasia. 2

Cronológicamente antes de la “Solución Final”, al problema judío, se dio inicio a un programa de exterminio basado en la eugenesia, la eliminación de las impurezas de la raza aria. Este programa de Eutanasia obligatoria es lo que ha tornado hablar de Eutanasia desde la bioética en un tema tabú, sobretodo porque este programa, conocido como Aktion 4, contó con el apoyo de médicos, enfermeras, psiquiatras y diversos profesionales de la salud. Los cuales se sumaron gustosos a la eliminación de aquellos que no eran “dignos” de ser parte del proyecto del Nacionalsocialismo en Alemania.

La primera manifestación de esta ideología- y desde entonces modelo para la legislación eugenésica alemana- fue la Ley de Esterilización de julio de 1933. Los defensores de la eugenesia llevaban décadas pidiendo la esterilización de los “tipos humanos inferiores y degenerados”, y a las asambleas legislativas alemanas ya habían llegado propuestas de esterilización voluntaria. Pero la nueva ley introducía un elemento nuevo: la obligatoriedad. Su preámbulo decía: “Cualquier persona que padezca una enfermedad hereditaria podrá ser esterilizada si los exámenes médicos indican que sus descendientes pueden padecer minusvalías severas físicas o mentales de carácter hereditario”. Según la ley, eran “hereditarias” las siguientes minusvalías:

1.- Debilidad mental congénita. 2.- Esquizofrenia. 3.- Enfermedad maniaco-depresiva. 4.- Epilepsia.

5.- Enfermedad de Huntington. 6.- Ceguera. 7.- Deformidad física severa. 8.- Alcoholismo severo.     

3

Tales eran las categorías de seres defectuosos que merecían ser exterminados, ya sea por considerarlos una carga onerosa para el Estado nazi (alimentación, cuidados, medicamentos y tratamientos) o sus genes “defectuosos” podían contaminar las futuras generaciones de alemanes.

Lo asombroso y repugnante es la forma en que estos programas se fueron implementando a lo largo de Alemania desde antes de la guerra (1938-1939) y como veremos, los medios usados en esté programa (camiones con gas conectados a la parte trasera de los mismos, cámaras de gas disfrazadas de regaderas, dejar morir de inanición a los sujetos) fueron el embrión de lo que serán los métodos a gran escala que dieron triste renombre a Auschwitz, Birkenau, Sobibor y otros centros de exterminio de los “indeseados” por el gobierno nazi, todo ello apoyado en leyes y mecanismos “legales” emitidos por la Cancillería del Reich.

La orden de Hitler “Acción Muerte de gracia” (Aktion Gnadentod), promulgada informalmente a principios del verano de 1939 y fijada por escrito en otoño, tenía el mismo tono. En calidad, de Führer del NSDAP y de la nación alemana, Hitler antedató el texto al 1 de septiembre, el primer día de la guerra, para ratificar por escrito las competencias que ya había trasladado verbalmente a dos confidentes. Hitler dictó el texto presionado por el ministro de Justicia del Reich y lo redujo a una única frase: “El Reichsleiter Boulher y el Dr. Karl Brandt tienen la misión, bajo su responsabilidad, de ampliar las competencias, a determinados médicos nominalmente, de manera que, bajo el dictamen más crítico y según la humana prevención, se pueda conceder la muerte de gracia a enfermos incurables”.  4

Prudencia

El prudente tiene un juicio recto, sabe qué hacer y no solo ello, sino que lo hace

Prudente = activo

Prudencia = término medio

Desenfrenado =inmediatez
Incontinente = tiene presente el justo medio mas no le es posible controlarse

Phronésis, sintetizar razón y vivencia y al conocer el bien estoy obligado a hacer el bien.

Prudencia : reguladora de las virtudes morales

Conductas morales que evitar:

Vicio, incontinencia y bestialidad vs virtud, continencia y divinidad

Hombre ético: ejercicio del cálculo ( placer / dolor) = autosuficiencia – autarquía

( abastecimiento, alimentarse a sí mismo, independencia)

No sustentar nuestro ser en alguien que no sea uno mismo. El hombre que calcula su propio placer es autosuficiente

Cálculo y autosuficiencia = no desear la abundancia, ausencia del dolor, es el no desear: el deseo es la fuente de todo dolor. Hay que pensar en lo que nos falta.

Cálculo prudente = adecuarse a lo natural.

No encaminar el deseo al lujo sino a lo natural; a la sencillez

Prudencia: cálculo en cada situación concreta, clave de todas la virtudes; placer = virtud

Placer:

1.- Naturales y necesarios:

  1. comer ( hambre)
  2. beber ( sed)

2.- Naturales y no necesarios:

  1. comer ( manjares refinados)
  2. beber ( licores refinados)
  3. vestir ( con lujos)

3.- No naturales y no necesarios:

  1. riqueza
  2. poder
  3. honores

Valores

¿ Qué es valorar?

Los valores pueden ser:

  1. Objetivos: el objeto o acción tiene un valor por si mismo
  2. Subjetivos: el sujeto es el que otorga el valor al objeto o acción

El valor tiene que ver con la situación, implica la conjunción del objeto y el sujeto, del hombre y la relación que se tiene con el mundo.

Valorar = preferir, optar, el hombre ejerce su valoración sobre algo

La naturaleza del valor se fundamenta en la naturaleza humana

Se valora ante la alternativa; opción entre dos cosas radicalmente opuestas

Los valores son distintas acciones o comportamientos que determinado grupo social consideran primordiales para su desempeño, estos valores pretenden ser atemporales ya que siguen valiendo a pesar del paso de los años y sucede que a veces no se tiene en cuenta la dinámica social y las subsecuentes alteraciones del tejido social.

El conflicto o crisis de valores radica en que ciertos comportamientos han dejado de ser considerados valiosos.

Ej: Veracidad ( decir la verdad) = se enseña a los niños a decir siempre la verdad y no decir mentiras, pero por otro lado sus padres mienten y no reciben castigo alguno, sino que por el contrario les reditúa en una ganancia.

Jerarquizar valores: unos valores son más importantes que otros. ¿ cuál es más valioso?

¿ cómo organizar la escala de valores?

Pugna entre los que abogan por valores de origen religioso ( trascendentales) y aquellos que surgen de la socialización.

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