La praxis ética o ¿para qué diablos sirve la ética?

El origen

“ Nadie por ser joven vacile en filosofar ni por hallarse viejo de filosofar se fatigue. Pues nadie está demasiado adelantado ni retardado para lo que concierne a la salud de su alma. ( …) De modo que deben filosofar tanto el joven como el viejo: el uno para que, envejeciendo se rejuvenezca en bienes por el recuerdo agradecido de los pasados, el otro para ser a un tiempo joven y maduro para su serenidad ante el futuro.”

Epicuro, Carta a Meneceo, fragmento

En sentido estricto la ética no “sirve” en la medida en que no reporta una utilidad material o tangible, su “servicio” radica en otro ámbito, nos sirve en la medida en que nos ayuda a comprender y reflexionar sobre quiénes somos y qué lugar ocupamos en eso que todos compartimos y que designamos como la “realidad”, la cual nos exige adoptar o asumir ciertos juicios o posturas con respecto a acciones o problemáticas sociales, ideológicas, religiosas, etc., las cuales nos atañen de manera directa.

La ética es una disciplina o rama de la Filosofía, la cual, en los tiempos de la antigua Grecia, aglutinaba todos los conocimientos existentes en ella, algo así como la abuelita loca de todas las ciencias actuales. Ya que su campo de acción incluía la física, las matemáticas, la medicina, la educación, la astronomía, el estudio de la Naturaleza o Physis, de la cual se originan todas las cosas, tanto los hombres y mujeres como las estrellas, el agua o los animales.

No podía faltarle a este “sabio” el conocimiento de las cosas humanas, de su forma  de vida, de su comportamiento en la sociedad, de la moral que lo caracteriza, de las leyes que acata, de los valores que persigue, de la felicidad y justicia que tanta falta le hacen a los hombres en su lucha diaria contra la Hybris ( le desmesura), el caos, el desbordamiento, lo irracional, las pasiones y deseos que despojan al hombre de su recta razón, de su virtud, que lo hacen asemejarse a los “dormidos”, a los que estando presentes se encuentran ausentes del reino de la razón, a los que desconocen el ¿ por qué ? actuar en pos del Bien, la Justicia, la  Valentía y la Prudencia.

Es tarea de la ética “humanizar” al hombre,  a ese ser contradictorio que los sentidos engaña y cuya razón se nubla por los deseos que aquejan su alma.

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