Fundación de la vacuna

A principios del siglo dieciocho, la viruela mataba medio millón de europeos por año.

Por entonces, lady Mary Montagu, la mujer del embajador inglés en Estambul, intentó difundir en Europa un viejo método preventivo, que se aplicaba en Turquía: un toquecito de pus variótica inmunizaba contra la peste asesina. Pero la gente se burló de esta mujer metida a científica, que traía supercherías de tierras paganas.

Sesenta años después, un médico inglés, Edward Jenner, inoculo al hijo de su jardinero, un niño de ocho años, la llamada viruela de las vacas, que diezmaba los establos pero poco daño hacía a los humanos. Y después la aplicó la viruela mortífera. Al niño no le pasó nada.

Así nació la vacuna, que debe su existencia a un niño de la servidumbre, convertido en conejo de laboratorio, y debe su nombre a la palabra latina vacca.

p.132, Espejos, Eduardo Galeano, Siglo XXI

Publicado por eticadiaria

Reflexionando desde la realidad y para la realidad, una mirada a la Filosofía sin la exquisitez del lenguaje que nos aleja de la realidad

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