Apuntes Tácticos / I

El amor maduro significa unión a condición de preservar la propia integridad, la propia individualidad. El amor es un poder activo en el hombre; un poder que atraviesa las barreras que separan al hombre de sus semejantes y lo une a los demás; el amor lo capacita para superar su sentimiento de aislamiento y separatidad, y no obstante le permite ser él mismo, mantener su integridad. En el amor se da la paradoja de dos seres que se convierten en uno y, no obstante, siguen siendo dos.

Erich Fromm “El arte de amar”, p. 33

Palabra peligrosa “amor maduro”, fuerza que une, vida que llama a vida, es ese ir más allá de nuestra individualidad, de ese malsano solipsismo cartesiano.

Es atrevernos a ser “alguien “más, para otro. Es el vínculo, es tomar al cuerpo por asalto. Es ser dos que quieren ser uno conservando su individualidad (¡Tan fácil y sencillo que suena, no sé porque hay tantos con el corazón roto!, apunta mi otro Yo).

Nadie dijo que amar fuese una contradicción o será que nosotros somos la contradicción y por eso no logramos aspirar a vislumbrar, no digamos conocer eso que menciona Fromm llamado “amor maduro” (Maduros los tomates y de tanto madurar se pudren, señala mi otro Yo desde la huerta).

En estos vagabundeos filosóficos y ociosos hemos, un servidor y mi otro Yo, coleccionados, encontrado y diseccionado diversas citas que desde nuestra subjetividad malsana, guardamos para profundizar o perdernos en ella. Son digresiones ontológicas, filosóficas, epistemológicas (y neuróticas, no lo olvides, acota mi otro Yo) necesarias para abordar temas que el insomnio exige ahondemos para perturbar al respetable.

Así que dialogaremos con nosotros, con ustedes, con la musa, con el insomnio, el suicida y demás seres que de vez en vez topamos al Cruzar La Noche….

Así que la pregunta queda al aire o al ruedo… ¿Es real el “amor maduro”, o solo es un bello concepto creado para conciliar el sueño por las noches y consolarnos al amar? ¿Es el ideal, la utopía que nos lleva a conquistar esos labios, ese cuerpo, esa presencia? ¿O solo es el consuelo para los que recogen los fragmentos de su incompleto amar para escribir versos al vacío? (A ver esos poetas, ¡quién dijo Yo! ¿o de plano es tema para psicólogos, psiquíatras o exorcistas? Mi otro Yo provocador con muy mala vibra para el respetable)

Prohibido ser judío

En 1935, la Ley para la Protección de la Sangre y el Honor de Alemania y otras leyes simultáneas fundaron la base biológica de la identidad nacional.

Quienes tuvieran sangre judía, aunque fueran gotitas nomás, no podían ser ciudadanos alemanes ni podían casarse con ciudadanos alemanes.

Según las autoridades, los judíos no eran judíos por su religión, ni por su idioma, sino por su raza. Definirlos no resultaba nada fácil. Los expertos nazis encontraron inspiración en la frondosa historia del racismo universal y contaron con la invalorable ayuda de la empresa IBM.

Los ingenieros de la IBM diseñaron los formularios y las tarjetas perforadas que definían las características físicas y la historia genética de cada persona. Y pusieron en marcha un sistema automatizado, de alta velocidad y enorme alcance, que permitió identificar a los judíos totales, a los semijudíos y a los que tenían más de una decimosexta parte de sangre judía circulando por sus venas.

p. 268, Espejos, Eduardo Galeano, Siglo XXI

Prohibido ser anormal

Los anormales físicos, mentales o morales, asesinos, depravados, deformes, imbéciles, locos, masturbadores, borrachos, vagos, mendigos y prostitutas estaban al acecho, listos para plantar su mala semilla en la virtuosa tierra de los Estados Unidos.

En 1907, el estado de Indiana fue el primer lugar del mundo donde la ley autorizó la esterilización compulsiva

En 1942, ya habían sido obligados a esterilizarse cuarenta mil pacientes de hospitales públicos en veintisiete estados. Todos pobres o muy pobres; muchos negros y también unos cuantos portorriqueños y no pocos indios.

Suplicaban auxilio las cartas que desbordaban los buzones de la Human Betterment Foundation, organización consagrada a la salvación de la especie. Una estudiante contaba que iba a casarse con un joven de apariencia normal, pero cuyas orejas eran demasiado pequeñas y parecían puestas al revés:

El médico me advirtió que podemos tener hijos degenerados.

Una pareja de altos altísimos pedía ayuda:

No queremos traer al mundo niños anormalmente altos.

En una carta de junio de 1941, una estudiante delató a una compañera de clase que era débil mental y la denunció porque se corría peligro de que pariera bobitos.

Harry Laughlin, el ideólogo de la fundación, recibió en 1936 el doctorado honoris causa del Reich en la higiene racial.

Laughlin tenía una obsesión contra los epilépticos. Sostenía que eran equivalentes a los débiles mentales, pero más peligrosos, que no había ningún lugar para ellos en una sociedad normal. La ley de Hitler para la Prevención de la Progenie Defectuosa obligaba a la esterilización de los débiles mentales, los esquizofrénicos, los maniaco-depresivos, los deformes físicos, los sordos, los ciegos…y los epilépticos.

Laughlin era epiléptico. No se sabía.

p. 268, Espejos, Eduardo Galeano, Siglo XXI

Desgarraduras / III

Si hubiese una manera corriente, incluso oficial de matarse, el suicidio sería mucho más cómodo y mucho más frecuente. Pero como para terminar consigo mismo cada cual tiene que buscar su propia manera, pierde uno tanto tiempo meditando sobre bagatelas que olvida lo esencial. P. 94

Ser es estar atrapado. P. 94

En las familias taradas, siempre surge un vástago que se entrega a la verdad y que se pierde buscándola. P. 94

Una vez que hemos comprendido, lo mejor sería morir enseguida. ¿Qué es comprender? Lo verdaderamente entendido no se deja expresar de modo alguno, y no puede transmitirse a nadie, ni siquiera a uno mismo ignorando la naturaleza exacta de nuestro propio secreto. P. 96

El caso de aquel náufrago que, al ser arrojado a una isla y ver allí un cadalso, en lugar de atemorizarse, se sintió muy tranquilizado. Estaba en territorio de salvaje, sí, pero en un lugar en el que reinaba el orden. P. 99

Tras una grave enfermedad, en algunos países de Asia, en Laos, por ejemplo, se suele cambiar de nombre. ¡Cuánta clarividencia en el origen de esta costumbre! En verdad, deberíamos cambiar de nombre tras cada experiencia importante. P. 101

Prohibido ser campesino

Mientras Pancho Villa, eufórico cuatrero, incendiaba el norte de México, Emiliano Zapata, melancólico arriero, encabezaba la revolución del sur.

En todo el país, los campesinos se alzaban en armas:

La justicia se subió al cielo. Aquí ya no está– decían.

Para bajarla, peleaban.

Qué más remedio.

Al sur, el azúcar reinaba, tras las murallas de sus castillos, y el maíz malvivían en los pedregales. El mercado mundial humillaba al mercadito local, y los usurpadores de la tierra y del agua aconsejaban a sus despojados.

Siembren en macetas.

Los alzados eran gente de la tierra, no de la guerra, que suspendían la revolución por siembra o por cosecha.

Sentado entre los vecinos que charlaban de gallos y caballos a la sombra de los laureles, Zapata escuchaba mucho y poco decía. Pero este callado logró que la buena nueva de su reforma agraria alborotara las comarcas más lejanas.

Nunca la nación mexicana fue tan cambiada.

Nunca la nación mexicana fue tan castigada por cambiar.

Un millón de muertos. Todos, o casi todos, campesinos, aunque algunos vistieran uniforme militar.

p. 252, Espejos, Eduardo Galeano, Siglo XXI

Las invisibles

Mandaba la tradición que los ombligos de las recién nacidas fueran enterrados bajo la ceniza de la cocina, para que temprano aprendieran cuál es el lugar de la mujer, y que de allí no se sale.

Cuando estalló la revolución mexicana, muchas salieron, pero llevando la cocina a cuestas. Por las buenas o por las malas, por secuestro o por ganas, siguieron a los hombres de batalla en batalla. Llevaban al bebé prendido a la teta y a la espalda las ollas y las cazuelas. Y las municiones: ellas se ocupaban de que no faltaran tortillas en las bocas ni balas en los fusiles. Y cuando el hombre caía, empuñaban el arma.

En los trenes, los hombres y los caballos ocupaban los vagones. Ellas viajaban en los techos, rogando a Dios que no lloviera.

Sin ellas, soldaderas, cucarachas, adelitas, vivanderas, galletas, juanas, pelonas, guachas, esa revolución no hubiera existido.

A ninguna se le pagó pensión.

p. 251, Espejos, Eduardo Galeano, Siglo XXI

Desalmadas

Aristóteles sabía lo que decía:

  • La hembra es como un macho deforme. Le falta un elemento esencial: el alma.

Las artes plásticas eran reinos prohibidos a los seres sin alma.

En el siglo dieciséis, había en Bolonia quinientos veinticuatro pintores y una pintora.

En el siglo diecisiete, en la Academia de París había cuatrocientos treinta y cinco pintores y quince pintoras, todas esposas o hijas de los pintores.

En el siglo diecinueve, Suzanne Valador fue verdulera, acróbata de circo y modelo de Toulouse-Lautrec. Usaba corsés hechos de zanahorias y compartía su estudio con una cabra. A nadie sorprendió que ella fuera la primera artista que se atrevió a pintar hombres desnudos. Tenía que ser una chiflada.

Erasmo de Rotterdam sabía lo que decía:

Una mujer es siempre mujer, es decir: loca.

p. 237, Espejos, Eduardo Galeano, Siglo XXI

Manifestación ordinaria del amor

La manifestación ordinaria del amor

Letra S

Febrero 6 de 2003

Aldar Adame

Están muy enamorados, cualquiera puede verlo. En la escuela y cuando salen con sus amigos, siempre buscan estar juntos. Presumen su amor. Pero si él o ella coquetea con otras personas, entonces se enojan, se insultan y pueden incluso abofetearse. La reconciliación es lo mejor. Pellizcos en los cachetes, leves nalgadas o palmaditas en la nuca o espalda. Y las palabras de siempre: “no pasa nada. A ti es a quien quiero”, y asunto arreglado. Tan recurrente es la escena que ambos se acostumbran. Con algunas variantes, así nace la violencia en el noviazgo. Si se permite, del reclamo se pasa al insulto; del insulto a los golpes; de los golpes al sometimiento y de éste a la violencia sexual.

Las conductas violentas en las relaciones de pareja no formales no son percibidas como tales ni por las víctimas ni por los agresores, pues generalmente se confunden maltrato y ofensas con amor e interés por la pareja. A partir de los 15 años y hasta antes del matrimonio, los adolescentes y jóvenes comienzan a aprender y ensayar nuevas formas de comportamiento acordes con su creciente libertad e independencia de la familia de origen, para adoptarlas en su vida futura. Georgina Zárate, sicoanalista y académica de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, afirma que es imposible pensar una relación amorosa sin una dosis de sentimiento hostil, porque así nos enseñaron desde la infancia: “Un buen día –explica– nos damos cuenta que mamá, papá, o ambos, no nada más nos tratan amorosamente, sino que también nos regañan, nos pegan, nos gritan, se enojan, nos amenazan con la pérdida de su amor. Y eso se reproduce, de algún modo, en relaciones posteriores que son, todas, ambivalentes, con sus dosis de amor y de odio.”

De acuerdo con el Instituto de las Mujeres del Distrito Federal, los tipos de violencia en el noviazgo son física, verbal, psicoemocional, económica y sexual, que no son excluyentes entre sí. Las consecuencias en la persona agredida son depresión, baja autoestima, aislamiento, fracaso escolar y bajo rendimiento laboral. Pero es tan cotidiana esta violencia que no es fácil detectar su trascendencia social, y es esta invisibilidad uno de los factores que desencadenan la violencia intrafamiliar. Georgina Zárate afirma que en la adolescencia está presente un mecanismo sicológico que favorece relacionarse de manera agresiva: “Es más fácil para los chavos acercarse al otro con actitudes violentas. Si observas en una secundaria, chavas y chavos se pegan entre sí constantemente, como si fuera un juego, porque para ellos es más fácil tocarse golpeándose que tocarse amorosamente; lo que quieren es acariciarse porque andan cachondos, pero como no se atreven a reconocer sus deseos, porque eso les causa bronca, entonces la forma de hacerlo es por medio del golpe.”

El maltrato a la pareja puede ocurrir en cualquier momento, desde la primera salida juntos o hasta transcurridos varios años de relación, pero su diferencia ante otros tipos de violencia es el proceso de socialización y adquisición de roles de género en los adolescentes, mismos que determinan el dominio como comportamiento masculino y la sumisión como femenino, sumados a la idealización del “amor romántico” que todo lo puede superar y todo lo perdona, así como por el carácter informal y efímero de la relación. Y aunque tales patrones de conducta sean parecidos a los identificados en parejas formales, no es frecuente que el noviazgo presente niveles de maltrato físico similares a los del matrimonio o relaciones equivalentes; es decir, entre novios los golpes no son la manifestación ordinaria de la violencia, pero en el ámbito del “juego” son comunes, y eso lleva a que su gravedad parezca mínima.

Esta “normalización” de la violencia en los patrones de convivencia es el origen del maltrato. “El papá le pega a los hijos y les dice: ‘si te pego es porque te quiero’. Y eso se introyecta, se asume y se reproduce”, asegura Georgina. Zárate Por su parte, Daniel Ramírez, asistente del Proyecto de Jóvenes de APIS Fundación para la Equidad, A.C., señala que el problema tiene que ver con la educación, pues “a los hombres se nos ha dado un poder mayúsculo por encima de las mujeres, y seguramente por eso todas las relaciones están impregnadas de algún tipo de violencia.” Agrega que hay actitudes que muchas veces no se identifican como violencia, pero que crean un malestar y no queda claro por qué. Por ello, dice, la violencia se ha redimensionado para abarcar aquellas actitudes que no tienen que ver con jaloneos y golpes, pero que de todos modos causan algún tipo de daño; por ejemplo, los actos dirigidos a vigilar, perseguir, humillar y manipular al otro u otra.
 
 

Violencia en escalada


En 1998 la Organización Mundial de la Salud (OMS) dio a conocer que 30 por ciento de las estudiantes universitarias han reportado algún tipo de violencia en sus relaciones de pareja, y que las agresiones verbales se convierten en agresiones físicas con el tiempo y son un elemento que predispone a la violencia familiar. En México no hay datos oficiales sobre la violencia en esta etapa de la vida, pero sí en los hogares: uno de cada tres, en el Distrito Federal, registra algún tipo de violencia, según la Encuesta sobre Violencia Intrafamiliar del INEGI.

Ana Laura Rosas, responsable del Proyecto de Juventud del Colectivo de Hombres por Relaciones Igualitarias, A.C. (Coriac) y terapeuta con ocho años de experiencia en trabajo con mujeres violadas, sostiene que en el noviazgo “pocas veces hay golpes, lo que hay son jaloneos, empujones y violencia emocional, verbal y económica. No hay golpes como ocurre en estas relaciones cinco años después, pues la violencia va en escalada”. Es decir, de niveles bajos de agresión, como serían los insultos, se pasa a los golpes o a la violencia sexual. La violencia verbal, añade, es algo normal entre jóvenes, y aunque para ellos no resulte ofensivo, facilita el avance a niveles más altos de agresión, a una diferenciación cada vez más tenue entre el respeto y la ofensa. “Estamos acercándonos al maltrato y no podemos percibirlo, pues si ya es natural y cariñoso usar palabras que antes eran una grosería, entonces ¿qué es lo que ahora nos va a ofender, si todo el tiempo nos insultamos y nos empujamos?, cuando lo hagamos enojados ¿cómo lo interpreto? Por eso ellos y ellas no saben diferenciar ni detectar cuándo ejercen o sufren violencia.”

Al respecto, Georgina Zárate comenta: “lo ofensivo en las palabras es la carga afectiva con que se dicen: si te digo pendejo con mucho cariño, igual y no te ofende, pero si te lo digo con todo mi odio, entonces ya es algo que te lastima. El insulto depende más del contexto que de la expresión en sí.” La violencia verbal, enfatiza la especialista, es común en las jóvenes menores de 30 años que acuden a terapia: “ellas vienen a trabajar el ser víctimas de violencia emocional, cuando no pueden desprenderse del otro porque hay connotaciones amorosas, pero hay también connotaciones violentas que de algún modo son disfrazadas de amor. Y esto es promovido por el machismo que muchas madres transmiten a sus hijas: ‘¡Ay, hija, aguántate! Igual y al rato se le pasa, estaba enojado, estaba borracho… bueno, pero… ¡es qué no lo provoques!’ ¡Como si fuera la responsabilidad o la culpa de la chava! La realidad es que existe una repetición de patrones, pues las situaciones de violencia en el noviazgo son una reproducción de la violencia en el hogar, aumentada por la falta de experiencia y de modelos de comportamiento no violentos.” Para completar su aseveración, la sicoanalista relata que “en consulta he tenido infinidad de casos en que la chava dice que su esposo la golpea; y cuando una pregunta, ¿y por qué sigues con él? La respuesta es ‘no sé’ o ‘pues es que lo quiero’. Bueno, claro que lo quiere porque seguramente tendrá sus partes lindas, pero parece que hay un componente que tiene que ver con porque me pega es que lo quiero.”

Otro ámbito donde la agresividad produce estragos es el de las relaciones sexuales, con actos que van desde el coito no deseado hasta la violación. Para Georgina Zárate, “el coito tiene que ver con una penetración, con algo que irrumpe; la primera vez puede haber sangre, se desgarra el himen… estas son características que pueden ser identificadas como algo agresivo. Quizá la parte que hace que algo placentero y satisfactorio se convierta en, o tenga un componente agresivo, es cuando el otro, de algún modo, impone. Cuando uno de los dos es sometido, estamos hablando de niveles de agresión y en determinado momento, de violencia.”
 
 

“Tú te lo buscaste”


El tipo más frecuente de agresión sexual entre novios es la llamada violación por confianza, que sucede cuando las jóvenes o adolescentes son presionadas a tener actividad sexual, aunque en la mayoría de casos con un cierto consentimiento por parte de ellas. Ana Laura Rosas ejemplifica con el caso de una de sus pacientes, quien le confió: “¿Cómo le iba a decir a mi mamá que me habían violado, si hasta yo pagué el hotel? Fui yo quien le propuse tener relaciones sexuales, pero de repente él me empezó a hacer cosas horribles, quise detenerlo pero no pude. Por eso no podía decirle a mi mamá, no me iba a creer… ¿Cómo le voy a decir que me acosté con él y que además no es la primera vez? ¿Cómo le digo que en esta ocasión se portó mala onda? Se va a dar cuenta (mi mamá) que ya no soy virgen…” Según sus cifras, “50 por ciento de las violaciones son por confianza; y estamos hablando del novio en chicas adolescentes, o de las parejas, ya sea esposo, amante o concubino, en mujeres jóvenes y adultas. En este contexto, se vuelve notorio que la aceptación de la violencia sexual –disfrazada de así son las cosas o tú te lo buscaste– está determinada por experiencias anteriores, incluso, si no hay antecedentes de abuso sexual. Lo que sí hay es una constante repetición de la violencia, como si las chicas buscaran, de modo no consciente, compañeros emocionales o sexuales que las traten del mismo modo.”

Como respuesta al problema de la violencia entre parejas, el Instituto de las Mujeres (Inmujeres) y el Instituto de la Juventud del Distrito Federal, con la colaboración de numerosas dependencias de gobierno y organizaciones civiles, diseñaron la Campaña de Prevención de Noviazgos Violentos entre Adolescentes y Jóvenes Amor-es sin violencia, cuyo objetivo, “es empezar a hablar, empezar a decir que hay violencia en el noviazgo y que podemos prevenir la violencia familiar”, según informó a Letra S Lorena Estrada, funcionaria del Inmujeres a cargo de la campaña, que será lanzada el próximo 14 de febrero. Amor-es sin violencia busca sensibilizar a los jóvenes ante el problema de la violencia y promover un cambio de actitud, un giro hacia las relaciones de noviazgo equitativas, tolerantes y de respeto; mostrarles que existen formas no violentas de relacionarse y acercarlos a las instituciones que pueden prestarles apoyo, atención e información sobre el manejo de su propia agresividad y ante sus parejas. El grupo de edad a que está dirigida la campaña abarca de los 15 a los 29 años, rango establecido por la Unesco para designar a la población joven.

“Nuestra meta –concluye Lorena Estrada– es que los jóvenes reconozcan que están viviendo o generando violencia, y que para combatirla es necesaria una reeducación, reconstruir todo este imaginario social y cultural que nos convirtió en hombres y en mujeres y de ahí empezar a trabajar.” Sobre el particular, Georgina Zárate considera que “es bien importante y bien válida, pues si a los chavos y chavas les transmitieron que parte del amor tiene que ver con actitudes violentas, lo reproducirán. La campaña es como decirles: si en tu casa tus padres te pegaron porque te querían, fue un error, fue una falla y no tienes por qué seguir reproduciendo ese esquema. No vivas el noviazgo de esa manera, modifícalo.”

Mudanza de nombre

Aprendió a leer leyendo números. Jugar con números era lo que más le divertía y en las noches soñaba con Arquímedes.

El padre prohibía:

No son cosas de mujeres-decía.

Cuando la revolución francesa fundó la Escuela Politécnica, Sophie Germain tenía dieciocho años. Quiso entrar. Le cerraron la puerta en las narices.

No son cosas de mujeres-dijeron.

Por su cuenta, solita, estudió, investigó, inventó.

Enviaba sus trabajos, por correo, al profesor Lagrange. Sophie firmaba Monsieur Antoine-August Le Blanc, y así evitaba que el eximio maestro contestara:

No son cosas de mujeres.

Llevaban diez años carteándose, de matemático a matemático, cuando el profesor supo que él era ella.

A partir de entonces, Sophie fue la única mujer aceptada en el masculino Olimpo de la ciencia europea: en las matemáticas, profundizaron teoremas, y después en la física, donde revolucionó el estudio de las superficies elásticas.

Un siglo después, sus aportes contribuyeron a hacer posible, entre otras cosas, la torre Eiffel.

La torre lleva grabados los nombres de varios científicos.

Sophie no está.

En su certificado de defunción, de 1831, figuró como rentista, no como científica:

No son cosas de mujeres-dijo el funcionario.

P.191, Espejos, Eduardo Galeano, Siglo XXI

Prohibido ser mujer

En 1804, Napoleón Bonaparte se consagró emperador y dictó un Código Civil, el llamado Código Napoleón, que todavía sirve de modelo jurídico al mundo entero.

Esta obra maestra de la burguesía en el poder consagró la doble moral y elevó el derecho de propiedad al más alto sitial en el altar de las leyes.

Las mujeres casadas fueron privadas de derechos, como los niños, los criminales y los débiles mentales. Ellas debían obediencia al marido. Estaban obligadas a seguirlo, dondequiera que fuese, y necesitaban su autorización para casi todo, excepto para respirar.

El divorcio, que la revolución francesa había reducido a un trámite simple, fue limitado por Napoleón a las faltas graves. El marido se podía divorciar por adulterio de su esposa. La esposa sólo se podía divorciar si el entusiasta había acostado a su amante en el lecho conyugal.

p. 177, Espejos, Eduardo Galeano, Siglo XXI

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